POEMAS IBERICOS (26) POEMAS DE SARA PRIDA VEGA
Sara Prida
Vega (Asturias, 1990) es profesora de Filosofía e Ilustradora. Ha
colaborado en publicaciones como Maremágnum, Eikasía, Cardumen o
las antologías de Voces del Extremo, Viento a Favor o Festina
Lente, del Círculo Cultural de Valdediós, entre otras. Como ilustradora ha realizado las
portadas de varios volúmenes y participado en diversas exposiciones colectivas,
como Esencia, inaugurada en la Feria de Arte Contemporáneo de
Oviedo. Hasta la fecha, ha publicado dos poemarios: Aullido animal (BajAmar,
2017) y Arde (InLimbo Ediciones, 2021).
Yo tuve un
novio sensual y silencioso, sórdido y solitario, ateo como el miedo a perder lo
que está ya perdido. Con un aura abrupta de cine abandonado, escondía dagas
bruñidas detrás de las palabras y barcos hospitalarios entre la niebla.
Los ojos,
desordenados por el viento, por los sueños clandestinos, por el preludio de
haber intentado, sin suerte, suicidarse cinco veces. El pelo, enmarañado de
hiedra, como los brazos, porque nadie le había sugerido que las grandes lides
se acometían siempre en vertical. Pese a que él, surcado por el hilo y afín a
toda clase de venenos y brebajes caseros, le habría escuchado absorto.
Extinguidas
todas las estrellas, me entrelazaba flores silvestres en el pelo y pelaba las
nueces cuando aún estaban verdes, como almendras crudas, poniéndomelas luego en
la boca. Su tiempo me habitaba a solas en los inviernos y cambiaba la forma de
mi costa, susurrando en mi playa que no había ya distancia que nos separara de
la muerte.
Yo tuve un
novio que se intentó cortar las venas antes, incluso, de conocerme,
apropiándose de las sombras de los cipreses, y me dejó porque decía que
estábamos matándonos mutuamente.
Eu tive um namorado que tentou cortar as veias antes mesmo de me conhecer
Tive um namorado sensual e calado, sórdido e solitário, ateu como o medo de
perder o que já está perdido. Com uma aura abrupta de cinema abandonado,
escondia punhais polidos atrás de palavras e navios-hospitais na névoa.
Os olhos, desordenados pelo vento, pelos sonhos clandestinos, pelo prelúdio
de ter tentado, sem sorte, suicidar-se cinco vezes. Os cabelos, emaranhados de
hera, como os braços, porque ninguém lhe havia sugerido que as grandes lutas
fossem sempre travadas na vertical. Apesar do fato de que ele, sulcado pelo fio
e semelhante a todos os tipos de venenos e misturas caseiras, o teria ouvido
absorto.
Com todas as estrelas apagadas, eu tecia flores silvestres no cabelo e
descascava as nozes ainda verdes, como amêndoas cruas, depois as colocava na
boca. O seu tempo habitou-me sozinho nos invernos e mudou a forma da minha
costa, sussurrando na minha praia que não havia distância que nos separasse da
morte.
Tive um namorado que tentou cortar os pulsos antes mesmo de me conhecer,
apropriando-se das sombras dos ciprestes, e me largou porque disse que estávamos nos matando.
TUVE UN SUEÑO DEMENCIAL
Estábamos sumidos en una ínsula
ensombrecida de vegetación,
sembrada de senderos desvariantes, carcelarios.
Desleída en el aire,
colgaba la bandera de una revolución indefinida,
que no había llegado de ninguna parte,
pero llevaba a mis ojos la mirada dolorosa
del presentimiento de crisantemos, de cipreses,
el liquen de la pólvora y los destinos
fungibles.
Entonces tú dibujabas nuestras sombras
en un gastado bloc japonés
y encendías la luz de una farola,
para trazar mejor, con carboncillo, los
contornos
y componer un cuadro perfecto
en el que al amor, lo llevaban bajo la sábana
forense.
“No estamos solos en el mundo”, decías.
Y yo supe que en la hora definitiva habrá un
efluvio
de lugares comunes, de tópicos, de innecesaria
complicidad
recién abandonados
y será necesario, fantasmal y correcto,
que algún gato me pasee por el regazo.
“No puedo decirte adónde me dirijo”, decías.
Y al oírte metía la cabeza en el hueco de un
árbol, para respirar,
pero el bosque avanzaba contigo, como el de
Macbeth, cansado y roto,
cantando alguna canción bélica indiferente,
acuosa, de perfección insospechada
y murmuraba que él también emprendería un arduo
viaje,
pero que ya creía haberlo visto todo.
Supongo que todos, al final,
a) Nos tiramos de la cama con la primera luz
clara, fresca, fugitiva.
b) Tenemos amigos leñadores.
sombreada pela vegetação,
cheia de caminhos desviantes e prisionais.
a bandeira de uma revolução indefinida penduraba,
que não veio de lugar nenhum,
mas ele trouxe o olhar doloroso em meus olhos
do pressentimento dos crisântemos, dos ciprestes,
o líquen da pólvora e os destinos fungíveis.
em uma almofada japonesa desgastada
e você acendeu a luz de um poste de luz,
para melhor traçar, com carvão, os contornos
e compor uma imagem perfeita
em que o amor foi levado sob o lençol forense.
E eu sabia que na hora final haveria uma manifestação
de lugares comuns, de clichês, de cumplicidades desnecessárias
recentemente abandonado
e será necessário, fantasmagórico e correto,
que algum gato me leva no colo.
E quando ele ouviu você, ele colocou a cabeça no buraco de uma árvore, para respirar,
Mas a floresta se moveu com você, como a de Macbeth, cansada e quebrada,
cantando alguma canção de guerra indiferente e aquosa de perfeição insuspeitada
e ele murmurou que ele também empreenderia uma jornada árdua,
mas que ele já pensava que tinha visto tudo.
a) Levantamo-nos da cama com a primeira luz clara, fresca e fugidia.
b) Temos amigos lenhadores.
Inédito, 2023
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