POEMAS IBÉRICOS (97). DOS POEMAS DE ANTONIO CRESPO MASSIEU

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Antonio Crespo Massieu (Madrid, 1951) es licenciado en Filosofía y Letras (Filología Hispánica) por la Universidad Complutense y Diplomado en Estudios Portugueses por la Universidad de Lisboa. Profesor de literatura española en Enseñanza Secundaria. Pertenece al consejo asesor de la revista “Viento Sur”. Ha publicado la antología comentada Una mano tomó la otra. Poemas para construir sueños (Comunidad de Madrid, 2002), en coautoría con Pedro Hilario, Roberto Bravo y Fernando Cañamares. Ha seleccionado y prologado la antología de poemas de Juan Carlos Mestre "La desobediencia de las palabras" (Bartleby, Madrid, 2024). 

Ha publicado los poemarios En este lugar (Fundación Kutxa, Donostia-San Sebastián, 2004) que obtuvo el Premio de Poesía Kutxa Ciudad de Irún en su XXXV edición, Orilla del tiempo (Germania, Valencia, 2005), Elegía en Portbou (Bartleby Editores, Madrid, 2011), Los regresados (Ediciones 4 de Agosto, Logroño, 2014), Obstinada memoria (Amargord, 2015), Memorial de ausencias. Poesía 2004-2015 (Tigres de papel, Madrid, 2019), Compartir (Las hojas del baobab, stabilestudillo editores, Cádiz, 2021) El dolor que amamos (Bartleby Editores, Madrid, 2022). Una antología de su poesía ha sido publicada en el homenaje que le dedicó la revista Codal, (Instituto de Estudios Riojanos, Logroño, 2016). Ha publicado también el libro de relatos El peluquero de Dios (Bartleby Editores, Madrid, 2009). Fue primer finalista del I Premio de Novela Ateneo de Madrid 2021 con su novela Portbou: estación término.



DÁTILES

(PALABRAS)

 

La mujer dice.

La palabra se inscribe.

 

Círculo,

misterio,

permanencia.

 

Habita el tiempo,

alimenta,

sacia la sed, el hambre,

alienta el camino.

 

Hila siglos de huidas,

exilios.

Anuda palabras,

se hace, se dice leyenda, cuento.

Se cuenta.

 

En otro desierto,

otra mujer dice

a otro niño

en una sed distinta,

en un mismo abandono,

en otro camino.

Hilvana

palabra y aliento,

alimento.

 

Dice.

 

Cierra

el círculo.

Circunda de nuevo.

 

TÂMARAS

(PALAVRAS)

 

A mulher diz.

A palavra inscreve-se.

 

Círculo,

mistério,

permanência.

 

Habita o tempo,

alimenta,

sacia a sede, a fome,

encoraja o caminho.

 

Tece séculos de fugas,

exílios.

Amarra palavras,

torna-se, diz-se lenda, conto.

Conta-se.

 

Noutro deserto,

outra mulher diz

a outra criança

numa sede diferente,

no mesmo abandono,

noutro caminho.

Tece

palavra e fôlego,

alimento.

 

Diz.

 

Fecha

o círculo.

Circunda novamente.

 

 

 

 

                                              Publicado en Voces del Extremo (ACSAL, 2025)

 

                                                                               ***


 EL ÁNGEL DE FEDERICO

 

Lo que asciende en la ausencia.
Las notas detenidas, el asombro.

 

La grieta del tiempo,

las hormigas como presagio,
lo abierto en la herida.
El piano cerrado, la espera.
Lo que será temblor, duende en la noche,
regreso, voz que tiembla, anunciación.

 

El ángel, Federico, escucha

el cante roto, quebrado, el lamento infinito,

el quejío, los pozos negros.

Hay un hilo de agua, un tenue regreso

de cristal y azogue. Una herida.

El Generalife, el cauce de la memoria.

Hay un hilo que lleva la voz y el agua,
que asciende en la noche. Las alas del ángel,

el más compasivo, el que dice “Federico”

y te rescata.

 

“¿Dónde vas bella judía tan compuesta y a deshoras?
Voy en busca de Rebeco, me espera en la Sinagoga.”

 

Está el lamento infinito de la guitarra,
el piano cerrado, el cuarto imaginado.

Está el ángel de Federico:

sostiene el canto, la memoria, el sueño, el regreso.

Esta noche en que vuelves

como si abrieras el piano y dejaras tu sonrisa

en la voz que asciende, en el agua, en el silencio.

 

De “El dolor que amamos” (2022)

  


 O ANJO DE FEDERICO

 

 

O que ascende na ausência.

As notas detidas, o espanto.

 

As fendas do tempo,

as formigas como presságio,

o aberto na ferida.

O piano fechado, a espera.

O que será tremor, duende na noite,

regresso, voz que treme, anunciação.

 

O anjo, Federico, ouve

o canto partido, quebrado, o lamento infinito,

o gemido, os poços negros.

Há um fio de água, um ténue regresso

de cristal e mercúrio. Uma ferida.

O Generalife, o leito da memória.

Há um fio que leva a voz e a água,

que sobe na noite. As asas do anjo,

o mais compassivo, aquele que diz «Federico»

e te resgata.

 

«Onde vais, bela judia tão composta e fora de horas?

Vou à procura de Rebeco, ele espera-me na Sinagoga.»

 

Há o lamento infinito da guitarra,

o piano fechado, o quarto imaginado.

Há o anjo de Federico:

sustenta o canto, a memória, o sonho, o regresso.

Esta noite em que voltas

como se abrisses o piano e deixasses o teu sorriso

na voz que ascende, na água, no silêncio.

 

De “El dolor que amamos” (2022)

 

Traducción de Santiago Aguaded, diciembre 2025. Revisão de Vítor Cardeira

 

 


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