POEMAS IBÉRICOS (107). CUATRO POEMAS DE ANTÓNIO JOSÉ QUEIROZ

 DESCARGAR



Nota bibliográfica

António José Queiroz nació en Vila Meã (Portugal) el dia 4 de Mayo de 1954. Está doctorado en Historia por la Universidad de Oporto. Profesor e investigador, publicó y colaboró en diversos libros sobre la Historia de la República Portuguesa y del Republicanismo. Como poeta, ha publicado los libros Memória do Silêncio, Os Meninos e Outros Poemas e Sombra Imperfeita. Fundó y dirigió las revistas Cadernos do Tâmega, Anto, Saudade e Pena Ventosa. Colaboró en otras revistas de Portugal, España, Francia, Italia y Brasil. Es miembro de la Asociación Portuguesa de Escritores y de La Asociación de Periodistas y Hombres de letras de Oporto.

 

 

 

TALVEZ A NOITE                                                                                    QUIZÁ LA NOCHE

 

 

Talvez a noite se curve sobre a mesa
como um livro que esqueceu o próprio nome.
Nele escrevo o rumor do que não fui,
com a tinta incerta das horas tardias.

Há uma lâmpada a fingir-se de lua
e um copo onde a sombra bebe devagar.
Tudo espera: a palavra, o gesto,
o coração que aprende a ser silêncio.

Se digo amor, responde-me o vento
com uma página em branco no escuro.
Talvez a noite me leia por dentro
e descubra um verso que ainda não existe.

 

Tal vez la noche se incline sobre la mesa
como un libro que olvidó su nombre.
En él escribo el rumor de lo que no fui,
con la tinta incierta de las horas últimas.

Hay una lámpara que finge ser luna
y un vaso donde la sombra bebe, lenta.
Todo espera: la palabra, el gesto,
el corazón que aprende a ser silencio.

Si digo amor, me responde el viento
con una página en blanco en lo oscuro.
Tal vez la noche me lea por dentro
y descubra un verso aún sin vida.

 

 

QUANDO A NOITE HESITA                                           CUANDO LA NOCHE DUDA

 

Nem sempre no inverno a noite
se deita cedo; às vezes fica
a olhar para as lâmpadas acesas
como quem espera uma notícia.

O vento entra pelos muros
e tropeça nos restos de palavras
que esquecemos de dizer.

Há livros abertos sobre a mesa
que cheiram à chuva de ontem
e a histórias que não contámos.

O riso guardado entre as paredes
escapa em pequenos suspiros
como se o mundo soubesse
que às vezes é preciso parar
para ouvir o que ninguém diz.

 


 

No siempre en invierno la noche
se acuesta temprano; a veces permanece
mirando las lámparas encendidas
como quien espera una noticia.

El viento atraviesa los muros
y tropieza con restos de palabras
que olvidamos decir.

Hay libros abiertos sobre la mesa
que huelen a la lluvia de ayer
y a historias que no contamos.

La risa, retenidas entre paredes,
se escapa en suspiros breves
como si el mundo supiera
que a veces hay que detenerse
para escuchar lo que nadie dice.

 

 

 


 

ENTRE A LUZ E O FUNDO                                                   ENTRE LA LUZ Y EL FONDO

 

O peso da manhã não é silêncio nem ruído
é aquilo que escapa entre os dedos,
a palavra não dita que ergue um muro
entre o que vejo e o que ainda não sei.

Tudo pulsa como se fosse corpo,
como se fosse matéria sentida,
mas permanecer não é habitar,
é mover‑se no interior do vazio.

Não há figura que me pertença,
não há mapa para o gesto apagado,
só um rumor de luz entre as coisas conhecidas
e o tremor de sombra que insisto em chamar vida.

O mundo continua, indiferente,
e eu escrevo – com pele, com os ossos,
com o fundo abrupto do meu sentir –
porque só assim as palavras podem respirar.

 

El peso de la mañana no es silencio ni ruido,
es lo que se escapa entre los dedos,
la palabra no dicha que levanta un muro
entre lo visible y que aún no reconozco.

Todo late como si fuese cuerpo,
como si fuera materia sentida,
pero permanecer no es habitar,
es desplazarse dentro del vacío.

No hay figura que me pertenezca,
no hay mapa para el gesto borrado,
solo un rumor de luz entre lo conocido
y el temblor sombrío  que insisto en llamar vida.

El mundo prosigue, ajeno, indiferente,
y yo escribo —con la piel, con los huesos,
desde el fondo abrupto de mi sentir—
porque solo así la Palabra respira.

 

 

 

SAÍDA INCERTA                                                                                      SALIDA INCIERTA

 

Entrei num labirinto mas perdi-me
antes de haver centro ou promessa.
As paredes repetiam-se, frias,
com anúncios de esperança em saldo.
Avancei por hábito, não por fé,
colecionando saídas provisórias.
No bolso, um espelho partido dizia-me
que o monstro era eu, mal pago e cansado.
Parei para rir: rir ainda conta
como forma mínima de resistência.
Se há fio de Ariadne, é esta dúvida
que me puxa para trás e para frente.
Saio igual a quem entra: menos certo,
mais atento ao chão que pisa.

 

Entré en un laberinto, pero me perdí
antes de que tuviera centro o promesa.
Las paredes se repetían, frías,
con anuncios de esperanza en rebajas.
No por fe, por inercia avancé,
coleccionando salidas provisionales.
En el bolsillo, un espejo roto insistía:
el monstruo eres tú, mal pagado, exhausto.
Me detuve para reír: reír aún cuenta
como forma mínima de resistencia.
Si existe hilo de Ariadna, es esta duda
que me desgarra y me empuja hacia atrás

y hacia delante, en direcciones contrarias.
Salgo igual que el que entra: menos seguro,
más atento al suelo que pisa.

 

 

 

Traducción de SAL, 05-04-2026


Comentarios

Entradas populares de este blog

POEMAS IBÉRICOS (81) TRES POEMAS DE CONCHA ORTEGA

POEMAS IBÉRICOS (83) DOS POEMAS DE MARIA CARVAJAL

POEMAS IBERICOS (82) CASIMIRO DE BRITO (1938-2024)