POEMAS IBÉRICOS (108). TRES POEMAS DE PABLO ACEVEDO
PABLO
ACEVEDO (Jaén, 1977) es poeta, ensayista, profesor y crítico
literario. Autor de una estimable obra poética que incluye los siguientes
títulos: Onirisma (2001), Cazamariposas (2006), Estrella
varada (2012), Los oficios (2015), Numen (2024) y Fulgor
(2026, laureado con el I Premio Internacional de Poesía «Motril, Puerto de la
Alhambra»). Como ensayista, ha publicado el extenso monográfico Estética del
Caos. Una aproximación al concepto romántico de ironía (2019). Doctor en
Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid, donde también es
Licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, además de
Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba, ha creado
recientemente un espacio en Youtube para la difusión de su obra: Aldebarán (canal del poeta Pablo Acevedo) (www.youtube.com/@PabloAcevedo-poeta).
PABLO
ACEVEDO (Jaén, 1977) é poeta, ensaísta,
professor e crítico literário. Autor de uma obra poética estimável que inclui
os seguintes títulos: Onirisma (2001), Cazamariposas (2006), Estrella varada
(2012), Los oficios (2015), Numen (2024) e Fulgor
(2026, galardoado com o I Prémio Internacional de Poesia «Motril, Puerto de la Alhambra»). Como ensaísta, publicou
a extensa monografia Estética del Caos. Una aproximación al concepto romántico
de ironía (2019). Doutor em Literatura
Espanhola pela Universidade Complutense de Madrid, onde também é licenciado em
Teoria da Literatura e Literatura Comparada, além de licenciado em Filologia
Hispânica pela Universidade de Córdoba, criou recentemente um espaço no YouTube para a divulgação da sua
obra: Aldebarán (canal do poeta Pablo Acevedo)
(www.youtube.com/@PabloAcevedo-poeta).
Poemas
Poemas
|
XII En esta saturada claridad se gesta un yo de infinita nostalgia:si no eterno, eternal tallo de luz erguido hacia una flor cuyo hálito conmueve el caos primigenio y puro en un autodeslumbrado tremor. Sea el parto de un dios el estremecimiento previo al cántico, la sensitiva trascendencia de un presente absoluto, el bienaventurado gozo que trenza sus coronas sobre un indiferente túmulo, mas persiste, ¡oh llama jubilosa suspendida en el pábilo del mundo!, diseminando sus pavesas cual sámaras de un inextinto ardor… ¿Qué meta habremos de elegir cuando en la fría noche del corazón [germinen? Avanzar… ¡Avanzar siempre! Y en adentrándonos por el clivoso rumbo de nuestra áurea soledad, acometer la anábasis espiritual —¡oh virtuosa ascensión hacia un núcleo irradiante!—, preñar de anhelos cenitales este nadir sombrío y crear nuevos mitos hacedores de orígenes. Elevada profundidad… Germinación del vértigo… Concentrada energía… Un dar a luz la luz en el enhiesto mediodía. |
XII Nesta claridade saturada gesta-se um eu de infinita nostalgia: se não eterno, eternal caule de luz erguido até uma flor cujo hálito comove o caos primigènio e puro num autodeslumbrado tremor. Seja o parto de um deus o estremecimento prévio ao cântico, a transcendência sensível de um presente absoluto, o gozo bem-aventurado que entrança as suas coroas sobre um indiferente túmulo, mas persiste, ó chama jubilosa suspensa no pavio do mundo!, disseminando as suas fagulhas como sâmaras de um inextinto ardor... Que meta devemos escolher quando germinarem na fria noite [do coração? Avançar... Avançar sempre! E ao adentrarmo-nos pelo caminho íngreme da nossa áurea solidão, empreender a anábase espiritual — ó virtuosa ascensão rumo a um núcleo em fulgor! —, engravidar de anseios zenitais este nadir sombrio e criar novos mitos fazedores de origens. Elevada profundidade... Germinação da vertigem... Energia concentrada... Dar à luz a própia luz neste altivo meio-dia. |
De Fulgor
(2026)
POSTLUDIO POÉTICO / PÓS-LÚDIO POÉTICO
| Oh rasante melancolía de tu canto en espiga, golondrina, belleza abrevadora en los charcales del errabundo corazón del mundo… Oh aviones, migraña de los silos, tumulto frenesíaco del aire… Oh tempranera gritería de vencejos detrás de la muralla vieja donde florece la alcaparra, metralla jubilosa de ráfagas ubérrimas… Oh la huidiza lagartija, calambre de las tapias, tic de la sementera, sordamente arpegiando sus acordes tritíceos a los pies de los cálamos… Oh el asno cotidiano, mascando el heno de las horas indistintas, mas bienaventuradas… Y el santo olor de las higueras, que aplaca el corazón, donde la muerte estiva… Qué haré cuando os hayáis marchado [no lo sé. Qué de mí quedará sin vosotros, presencias admirables, significantes llenos de vida en el discurso de la luz. A quién dedicaré mi canto desconocido, ¡granas de los dioses!, formas concisas con que el ser calma su hambruna. Qué será de mí, yerro errante, sin vuestra divinidad incrédula. Adónde retornáis si habéis de retornar, que mi azul parentela no rehusáis, frutos maduros en la estación seca, tan lejos de este centro engendrador, que aún entre fulgores amenaza con derrumbarse, ¡oh efímeros! |
Ó rasante melancolia Ó aviões, enxaqueca dos celeiros, dos andorinhões por detrás da muralha [velha onde floresce a alcaparra, rajadas copiosas de metralha jubilosa... Ó a esquiva lagartixa, Ó asno do quotidiano, E o sacro perfume das figueiras, Nao sei o que farei quando vos tiverdes ido. O que ficará de mim sem vós, presenças A quem dedicarei o meu canto Aonde voltareis si tiverdes de regressar, |
EL
PUERCOESPLÍN / O PORCO-ESPLINHO
Melancolía, saca tu dulce pico ya.
|
Por mi eternidad doblan las
campanas (balalín, balalán…), y en respuesta mi ser mortal
repica (balalán, balalín…) con una campanuda risotada (balalín, balalán…). Me dicen que no es serio (balalín) reír hasta las lágrimas (balalán); y mi alma les replica (balalán, balalín…), con cierto aire burlón y mucha
guasa (balalín, balalán…), que, a fuerza de llorar, lloro de
risa (balalín). El fúnebre cortejo se me enfada (balalán), la cohorte luctüosa se me indigna (balalín); y alego, sin mordaz mueca
sarcástica (balalín, balalán…), que hay duelo en la alegría (balalín), un réquiem de aleluya en toda
chanza (balalán), exequias en la risa (balalín-balalín) y una elegía nueva en esta máxima (balalán… balalán…): «El esplín… ¡A mí, plin!» |
Pela minha eternidade, os sinos tocam (balalín, balalán...), e em resposta, o meu ser mortal repica (balalán, balalín...) com uma gargalhada sonora (balalín, balalán...). Dizem-me que não é sério (balalín) rir até às lágrimas (balalán); e a minha alma responde-lhes (balalán, balalín...), com certo ar zombeteiro e muita brincadeira (balalín, balalán...), que, a força de chorar, choro de riso (balalín). O cortejo fúnebre enfada-se comigo (balalán), a coorte lúgubre indigna-se comigo (balalín); e alego, sem um sorrisota sarcástico ou
[mordaz (balalín, balalán...), que há luto na alegria (balalín), um réquiem de aleluia em cada troça (balalán), funeral no riso (balalín-balalín) e uma nova elegia nesta máxima (balalán... balalán...): «O esplín... Para
mim, plin!» (balalán e balalín). |
Inédito
Traducción de Vítor Gil Cardeira y Santiago Aguaded (abril,2026)

Comentarios
Publicar un comentario